Anónimo escribió "
Sus ojos negros y brillantes
me observan,
su olfato me sigue y sus oídos
están atentos a mis pasos.
Ahí está sentada cerca
de la cocina a leña,
esperando que le entregué
atención, que la alimente y
le acaricie su lomo y mejillas.
Un día llegó a mi hogar,
tenía algunos años,
se veía sola y desamparada
por los techos de mi casa.
La llamé y subió a mis brazos,
su lengua lamió mis manos,
en son de agradecimiento.
Su ronroneo se hizo escuchar
en toda la cocina, sus manos y uñas
entrelazadas a mi chomba,
amasan tranquilidad,
seguridad y fraternidad conmigo.
Es mi gata PESTAÑA,
de color negro azabache y
cola angora.
Fue creciendo y formando parte
de la familia gatuna
del barrio,
sube al cerco del vecino,
de ahí observa el ir y venir de la gente,
duerme arrollada y enfrenta
el sol y el frío de la temporada.
Es mi amiga, mi compañía
sigilosa me observa,
juguetona como un niño
corre detrás de un pedazo de lana.
Cómo disfrutaría si hubieran en
la vida, tantas PESTAÑAS,
pero como ser humanos, con aquellas
características, tan dócil, cariñosa,
sin dobleces, confiable.
Otro sería el mundo,
otra la sociedad.
Me conformo con saber qué todavía está,
y que llenó mi vida en varios aspectos.
Es mi gata, mi felina,
mi compañera de toda la vida.
Solci.
"