"Caminaba entre sombras,
En silencio de día y de noche,
Pedía la ayuda a su reflejo,
Pero volvía a aparecer sin nombre.
Entre esquinas lloraba de celos,
Por la vida que le estaban robando,
Y ella admiraba desde el lecho,
Las vidas de otros que pasaban a su lado.
Y a golpes bajo los escombros,
Del amor que un día se fue,
Respira lentamente tranquila,
Porque su dolor se irá de una vez.
Y camina ahora hacia la nada,
Con la hoja afilada de un sable inglés,
De una colección abandonada,
A su suerte como su sangre ahora tal vez.
Y se sienta junto a la puerta cerrada,
Imaginando una y otra vez,
Acercando a sus muñecas la daga,
Rozando con cuidado su piel.
Y las lágrimas que se mezclan,
Al compás de las gotas al caer,
Y su corazón que despacio se apaga,
Tras el ruido de un llanto al nacer.
Ya su aroma se marchó,
Con la seducción del viento,
Y el abismo de calor,
Abandona su débil cuerpo.
Ya su alma arrinconada,
Que buscaba un ápice de voluntad,
Arrastrándose bajo las capas,
De lo eterno y la suciedad.
Y entre las flores secas de un jardín,
Su espíritu se marchita a solas,
Regada por las lágrimas al sentir,
Que en su identidad resbalan y se ahogan.
Y aquel cuerpo que maldice,
El paso del tiempo sobre su piel,
Inhala su último suspiro,
Y Reconoce su último amanecer.
MRP
"